1001 libros infantiles que hay que leer antes de crecer
En este sentido, se agradece el trabajo y es sumamente gratificante ver que ambos autores, desde sus propias áreas, han tomado en serio su labor no solo literaria sino también pedagógica. La ayuda de la clasificación por edades (que va desde 0 a 12 años) facilita el saber qué esperar de cada reseña y así poder definir la ruta de lectura y, por otro lado, las imágenes a todo color permiten hacerse una idea del arte y cuidado de cada obra.
Obviamente dos personas solamente no hubieran podido terminar semejante tarea, han contado con la colaboración de otros especialistas (bibliotecólogos, escritores, historiadores, periodistas, etc.) cuyas iniciales acompañan a las reseñas (los nombres completos figuran en una lista al final de la obra). Se ha logrado así un trabajo conjunto que permite navegar en el turbulento mar de la producción infantil que actualmente inunda aulas y mercados; y decimos turbulento porque escribir para niños es una tarea difícil, nada satisfactoria en un inicio y que exige tanto nostalgia como alegría y esperanza para poder conectar con el mundo interior de los niños y jóvenes. Lamentablemente los planes lectores han obligado a muchos autores a venderse y promocionarse usando a la literatura infantil como caballito de venta, en este sentido en esto radica el valor de esta voluminosa obra, en presentar al especialista, maestro o padre una lista, ejemplos de buenas obras infantiles y juveniles que le sean referentes y luego le permitan distinguir el oro de la paja. No es un canon, ni una serie única, es un conjunto de obras que para la cultura occidental, sobre todo anglosajona, reflejan el espíritu de la infancia tanto históricamente (se incluyen obras desde Esopo hasta los Grimm) como culturalmente (con lo que se llega a lo contemporáneo).
Otro gran valor de este trabajo es el haber incluído obras como Dragon Ball o Nausicaa, de Akira Toriyama y Osamu Tezuka reespectivamente; así se valida y reconoce el valor de estos relatos a pesar de estar en un formato como el manga. La amplitud del término literatura es llevado a sus límites en este libro.
Lo que se extraña es una mayor presencia de obras latinoamericanas; por Perú se encuenta solo
Ciro Alegría con una casi desconocida obra como es Las aventuras de Machu Picchu que, en opinión del colaborador Lorenzo Bellettini, es una obra que “rescata con maestría temas, personajes, leyendas e historias de la tradición oral peruana, garantiza la integración de esas historias en la cultura peruana moderna”. Se extraña a otros autores con igual o superior maestría a la del gran Ciro Alegría. Como vemos no es canon, son solo muestras de la riqueza de temas y personajes que hoy el mundo infantil cuenta y que Blake y Eccleshare nos recuerdan porqué valdría la pena recuperarlos.
Datos del libro:
1001 libros infantiles que hay que leer antes de crecer.
Quentin Blake, Julia Eccleshare.
Editrial Grijalbo. 2010.
Fuente: http://www.crayolasypapel.com/2011/07/26/1001-libros-infantiles-que-hay-que-leer-antes-de-crecer/
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